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VIVAN LAS CADENAS



Es fama que los absolutistas españoles que se opusieron a la implantación de un régimen político liberal en España, adoptaron esta expresión como orgulloso grito de guerra y desafío ante los que ellos consideraban peligrosos elementos revolucionarios que acabarían destruyendo a la España auténtica, aquella que gritaba también aquello de “Viva el rey absoluto y muera la nación”.



Cuántas veces en la historia moderna de occidente hemos escuchado gritos parecidos, originados por “El miedo a la libertad” que describió Erich Fromm en su obra homónima de 1941. Ante los desafíos o la incertidumbre, los hombres parecemos preferir un amo bondadoso que nos conduzca por un camino que nos prometa seguro. Ejercer lo que Fromm denomina "libertad positiva", tomar el mando (y la responsabilidad) de nuestras vidas y decisiones, requiere valor, esfuerzo y, muchas veces, sacrificio.


"Fausto y Mefistófeles", E. Delacroix
Del mismo modo, aún hay profesores que parece que gritaran “Viva el libro de texto y mueran las pantallas”. El libro de texto es ese amo bondadoso, que nos libra de la incertidumbre, a salvo de imprevistos, a salvo de nuestra propia responsabilidad. El libro de texto nos hace la vida más fácil. Con él,  no tenemos que nadar en el oscuro piélago de la legislación educativa española; ya lo hace la editorial por nosotros, adaptando el texto a cualquier cambio. No tenemos que preocuparnos de reciclar nuestros contenidos, ya introducen ellos los nuevos temas. No tenemos que elaborar materiales o sistemas de evaluación, ya nos proveen ellos hasta de aplicaciones que elaboran exámenes. No tenemos que diseñar programaciones, ya que basta que cambiemos el logo a la que ellos cortesmente nos facilitan…

Son muchas horas de reflexión, trabajo y en ocasiones angustia las que ahorramos si confiamos en un libro de texto. Las editoriales nos ofrecen todo lo que podemos soñar como maestros. Y todo a cambio de una sola cosa. Una totalmente inmaterial. Una a la que la gran parte de la población no parece dar valor. Nuestro alma docente. Nuestra libertad.

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